El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, volvió a respaldar la utilización de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), conocidos popularmente como «Chachos», y afirmó que constituyen una herramienta financiera destinada a sostener el poder adquisitivo de los trabajadores y dinamizar la economía provincial en medio de las restricciones presupuestarias que atraviesa la provincia.
Durante una entrevista, el mandatario riojano sostuvo que los Chachos forman parte de la política salarial del Gobierno provincial y confirmó que seguirán siendo abonados de manera mensual hasta que puedan ser reemplazados por pesos argentinos. «Los Chachos son un incremento salarial y ese incremento se tiene que pagar todos los meses. Tendrán vigencia hasta que podamos sustituirlos por pesos argentinos», señaló.
Quintela remarcó que se trata de una herramienta financiera respaldada por la confianza de los riojanos y aseguró que cumplen una función concreta en la economía local. «Los Chachos son un instrumento financiero. Es plata para ser concreto. Incrementan el poder adquisitivo del salario de los trabajadores», expresó el gobernador.
El mandatario reconoció que la provincia enfrenta limitaciones económicas derivadas de la reducción de recursos provenientes de la Nación, pero aseguró que las cuentas públicas se mantienen equilibradas. Según indicó, el objetivo principal es preservar los servicios esenciales y garantizar el pago de salarios, que considera uno de los principales motores de la actividad económica provincial.
En ese contexto, Quintela sostuvo que, aunque la provincia no dispone de todos los recursos en efectivo para afrontar determinadas obligaciones, cuenta con el respaldo social necesario para implementar este mecanismo. «No tenemos la plata físicamente, pero tenemos el crédito con los riojanos para poder distribuir esta moneda, que se puede denominar una moneda local o propia», manifestó.
Los BOCADE fueron creados en 2024 como una herramienta para afrontar las dificultades financieras derivadas de la caída de las transferencias nacionales y permitieron complementar parte de los ingresos de los trabajadores estatales. Los bonos mantienen una equivalencia uno a uno con el peso argentino y pueden utilizarse para realizar compras, pagar impuestos provinciales y cancelar distintos servicios dentro del territorio riojano.
La continuidad del esquema se produce en medio de una fuerte disputa política y financiera entre la administración provincial y el Gobierno nacional. Desde la gestión de Quintela sostienen que la reducción de fondos discrecionales y la ausencia de asistencia extraordinaria afectaron las finanzas riojanas, obligando a implementar mecanismos alternativos para sostener el consumo y evitar un deterioro mayor del poder adquisitivo.
La utilización de los Chachos generó posiciones encontradas. Mientras el Gobierno provincial los presenta como una herramienta de emergencia que permite fortalecer la economía local, sectores opositores y referentes libertarios cuestionan el mecanismo y lo comparan con las cuasimonedas que circularon en distintas provincias durante la crisis de 2001.
Pese a las críticas, Quintela ratificó que la emisión continuará mientras persistan las restricciones financieras y defendió el carácter de los BOCADE como una moneda local destinada a complementar los ingresos de los trabajadores. Para el gobernador, se trata de una herramienta transitoria que permanecerá vigente hasta que la provincia pueda reemplazar completamente esos pagos por pesos argentinos.





