Preocupación en los comercios riojanos por la persistente caída de las ventas

El sector comercial de La Rioja atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. La sostenida retracción del consumo y el avance de las compras online continúan golpeando a los negocios locales, que advierten sobre un escenario cada vez más difícil y temen por el cierre de más establecimientos y la pérdida de puestos de trabajo.

La preocupación se acentuó luego del balance realizado tras las ventas por el Día del Padre, una de las fechas más importantes del calendario comercial. Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas a nivel nacional registraron una caída interanual del 0,3%, acumulando cuatro años consecutivos de retrocesos en esta celebración. Sin embargo, desde el Centro Comercial e Industrial de La Rioja sostienen que la situación local es aún más delicada.

El presidente de la entidad, Juan Keulyan, aseguró que las ventas vienen mostrando una tendencia descendente desde hace cuatro años y que la actividad no logra recuperarse. Según indicó, en la provincia las bajas oscilan entre el 3% y el 6%, dependiendo del rubro, y la situación se agrava por la pérdida del poder adquisitivo y la creciente competencia del comercio electrónico.

El dirigente explicó que, aunque algunos sectores como la indumentaria lograron mantener niveles similares a los registrados el año pasado, otros rubros mostraron retrocesos más pronunciados. Además, señaló que durante mayo las ventas estuvieron particularmente deprimidas, lo que alimenta el temor a un incremento en el cierre de locales comerciales.

Desde el sector empresarial advierten que detrás de cada negocio que baja sus persianas hay empleos y familias afectadas. «El cierre de comercios se está intensificando y eso empieza a convertirse en un problema serio», sostuvo Keulyan, quien pidió prestar atención a una situación que amenaza con profundizarse si no se recupera el nivel de actividad en los próximos meses.

La preocupación no es nueva. Diversos relevamientos realizados en la capital riojana reflejan que el fenómeno de los locales vacíos se encuentra en aumento. Un estudio efectuado en el microcentro de la ciudad reveló que más de 240 comercios cerraron sus puertas y que la desocupación de locales supera incluso los niveles registrados durante la pandemia.

A la caída del consumo se suman otros factores que afectan la rentabilidad de los comerciantes, como el incremento de costos operativos, los alquileres y la presión impositiva. Referentes del sector señalan que el mantenimiento de un local se volvió cada vez más difícil y que muchos pequeños comerciantes se ven obligados a reducir gastos, mudarse a zonas más económicas o directamente abandonar la actividad.

En este contexto, desde el Centro Comercial e Industrial mantienen expectativas sobre el impacto que podría tener un nuevo incremento salarial para los trabajadores estatales, dado que el empleo público representa uno de los principales motores del consumo en la provincia. También consideran que una eventual nueva emisión de los Bonos de Cancelación de Deuda, conocidos como «Chachos», podría contribuir a dinamizar la circulación de dinero, aunque advirtieron sobre la necesidad de preservar la confianza y evitar desequilibrios.

Pese al complejo panorama, los comerciantes insisten en la necesidad de implementar medidas que permitan estimular la actividad privada y fortalecer el mercado interno. Mientras tanto, la caída sostenida de las ventas y la incertidumbre económica continúan encendiendo señales de alarma en uno de los sectores más importantes para la generación de empleo y el movimiento económico de La Rioja.

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