El Gobierno de La Rioja avanza en el diseño de una nueva emisión de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), conocidos popularmente como «Chachos», en una decisión que busca enfrentar las restricciones financieras que, según sostiene la administración de Ricardo Quintela, son consecuencia del recorte de recursos y de la falta de asistencia extraordinaria por parte del Gobierno nacional. La medida representa la continuidad de una herramienta que ya tuvo una primera experiencia durante 2024 y que ahora volverá a ocupar un lugar central en la estrategia económica provincial.
La denominada «segunda etapa» de los Chachos aparece en un contexto de fuerte caída del consumo, dificultades para sostener los ingresos estatales y una creciente tensión política entre la Casa Rosada y el Ejecutivo riojano. Desde el oficialismo provincial consideran que la utilización de la cuasimoneda constituye una respuesta concreta frente a la disminución de las transferencias discrecionales y a la ausencia de aportes extraordinarios por parte de la Nación.
El propio gobernador Ricardo Quintela calificó la iniciativa como un acto de «rebeldía» frente al desfinanciamiento que, a su entender, padecen las provincias. El mandatario ha reiterado en distintas oportunidades que La Rioja solo recibe los recursos correspondientes a la coparticipación federal automática y que la falta de asistencia adicional obliga a implementar mecanismos alternativos para sostener la actividad económica y preservar el poder adquisitivo de los trabajadores estatales.
La nueva emisión tendrá como principal destino a los empleados públicos. Según las alternativas que analiza el Ejecutivo, los Chachos podrían formar parte de la mejora salarial que se anunciaría en julio y comenzarían a circular a partir de agosto. Entre las opciones evaluadas se encuentra su otorgamiento como un bono extraordinario o su incorporación como una porción complementaria de los incrementos salariales previstos para los próximos meses.
La decisión se apoya en el balance que el Gobierno provincial realiza sobre la experiencia anterior. Desde la administración riojana destacan que la totalidad de los BOCADE emitidos durante la primera etapa fueron rescatados sin inconvenientes y que se cumplió con el pago del interés del 15% comprometido para quienes participaron del proceso final de recuperación de los bonos. Ese antecedente es presentado por el oficialismo como una prueba de la viabilidad del instrumento.
El regreso de los Chachos cuenta además con el respaldo de distintos sectores sindicales. La CGT riojana manifestó su apoyo a la medida y considera que la herramienta puede contribuir a sostener el poder adquisitivo de los trabajadores en un escenario económico caracterizado por la pérdida de ingresos y la caída del consumo. Desde la central obrera entienden que, frente a las limitaciones presupuestarias, los bonos constituyen una alternativa para evitar un mayor deterioro salarial.
También desde el ámbito empresario y comercial existe una valoración positiva sobre la eventual nueva emisión. Cámaras y representantes del sector privado consideran que cualquier mecanismo capaz de inyectar recursos en la economía local puede ayudar a estimular las ventas y amortiguar los efectos de la recesión. La fuerte contracción del consumo registrada en la provincia llevó a numerosos comerciantes a respaldar iniciativas orientadas a fortalecer el mercado interno.
No obstante, las críticas continúan provenientes principalmente de sectores vinculados a La Libertad Avanza y de dirigentes radicales, quienes desde el inicio cuestionaron la utilización de una cuasimoneda provincial. Sus referentes sostienen que se trata de una solución transitoria que no resuelve los problemas estructurales de la economía riojana y advierten sobre los riesgos de avanzar nuevamente con instrumentos alternativos de circulación monetaria.
Para el Gobierno provincial, sin embargo, la experiencia de 2024 demostró que los Chachos fueron aceptados por la economía local, permitieron mantener cierto nivel de actividad y cumplieron con todos los compromisos asumidos. En ese sentido, la administración de Quintela considera que la segunda etapa representa una herramienta válida para afrontar las consecuencias del ajuste nacional y reforzar la capacidad financiera de la provincia.
La decisión vuelve a colocar a La Rioja en el centro del debate económico nacional. Mientras el Gobierno de Javier Milei mantiene su política de disciplina fiscal y reducción del gasto público, la administración riojana apuesta nuevamente por mecanismos propios para sostener la economía local. La nueva emisión de los Chachos no solo representa una herramienta financiera, sino también una señal política que profundiza las diferencias entre la provincia y la Casa Rosada en torno al modelo económico y al papel del Estado en tiempos de crisis.





