La histórica controversia limítrofe entre La Rioja y San Juan volvió a escalar y amenaza con abrir una nueva etapa de confrontación institucional entre ambas provincias. El gobierno encabezado por Ricardo Quintela decidió avanzar con una estrategia política y judicial para cuestionar los acuerdos que establecieron los límites actuales, en una disputa que involucra no solo aspectos territoriales, sino también importantes recursos naturales y proyectos mineros de relevancia nacional.
La administración riojana considera que los acuerdos firmados en 1968 durante el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía carecen de legitimidad y deben ser revisados. Bajo ese argumento, el Ejecutivo provincial impulsó un proyecto destinado a ratificar el rechazo a las delimitaciones vigentes y facultar a la Fiscalía de Estado para iniciar acciones judiciales orientadas a preservar los intereses de La Rioja en las áreas bajo discusión.
La iniciativa contempla la posibilidad de solicitar medidas cautelares y acciones de no innovar para impedir cualquier avance que pueda comprometer recursos estratégicos ubicados en las zonas en disputa. Entre ellos se encuentran reservas hídricas, áreas arqueológicas y, especialmente, sectores vinculados a proyectos mineros que concentran multimillonarias inversiones y que representan una de las principales apuestas de desarrollo para el oeste argentino.
La tensión entre ambas provincias se intensificó durante los últimos meses a raíz del proyecto minero Vicuña, que integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol. La Rioja sostiene que parte de los beneficios económicos y de las regalías derivadas de esas explotaciones deberían contemplar una mayor participación de la provincia, tanto por razones territoriales como por el uso de infraestructura y caminos ubicados en suelo riojano.
El gobernador Ricardo Quintela ha reiterado en diversas oportunidades que la delimitación actual fue establecida por autoridades de facto y planteó que corresponde al Senado de la Nación intervenir para resolver las diferencias entre las provincias. El mandatario sostiene que es necesario revisar los antecedentes históricos y definir una solución institucional que contemple los intereses de La Rioja.
Del lado sanjuanino, la postura es diametralmente opuesta. El gobernador Marcelo Orrego y distintos sectores políticos de esa provincia defienden la plena vigencia de la Ley Nacional 18.004 y consideran que los límites se encuentran consolidados desde hace más de medio siglo. Para San Juan, los recursos existentes en las áreas cuestionadas pertenecen a su jurisdicción y cualquier intento de modificar esa situación constituye una amenaza a la seguridad jurídica de las inversiones.
La controversia posee además un fuerte componente económico. La creciente importancia de la minería del cobre y del oro en la región convirtió a la discusión territorial en un asunto de alto impacto financiero. Especialistas señalan que la disputa dejó de ser exclusivamente histórica o geográfica y pasó a involucrar regalías, empleo, contratación de proveedores y participación en una actividad considerada estratégica para el desarrollo nacional.
En los últimos meses, las diferencias también llegaron a la Justicia. Diversas medidas impulsadas desde La Rioja afectaron el tránsito y las operaciones vinculadas a emprendimientos mineros, generando preocupación entre empresas y actores del sector por las posibles consecuencias sobre el clima de inversión. La utilización de rutas y corredores logísticos ubicados en territorio riojano se transformó en uno de los principales puntos de conflicto entre ambas administraciones.
Desde el oficialismo riojano consideran que la provincia debe asumir una posición firme para evitar la pérdida de recursos estratégicos y garantizar una mayor participación en los beneficios económicos derivados de la actividad minera. El proyecto impulsado por Quintela busca fortalecer esa posición y otorgar herramientas legales para sostener los reclamos ante los tribunales competentes.
La posibilidad de una judicialización de la disputa abre un escenario de creciente complejidad política e institucional. Con intereses económicos multimillonarios en juego y posiciones cada vez más firmes de ambos gobiernos provinciales, el conflicto por los límites entre La Rioja y San Juan amenaza con convertirse en uno de los principales focos de tensión federal en torno a la explotación de recursos naturales y la distribución de sus beneficios.





