La cantidad de empresas empleadoras del sector privado formal volvió a registrar una retracción en Argentina y La Rioja se ubicó como la provincia más afectada por la pérdida de firmas durante el último año. De acuerdo con un informe elaborado por la consultora Politikón Chaco sobre la base de datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), la provincia experimentó una caída interanual del 10,7%, el peor desempeño entre las 24 jurisdicciones del país.
A nivel nacional, el estudio reveló que en marzo de 2026 existían 481.635 empresas privadas empleadoras activas, lo que representa una disminución del 2,8% respecto del mismo período del año anterior. En términos absolutos, la economía argentina perdió 14.044 firmas durante los últimos doce meses, consolidando una tendencia negativa que ya acumula veinticinco meses consecutivos de retrocesos interanuales.
Los especialistas señalaron que desde septiembre de 2025 comenzó a observarse una aceleración en el ritmo de desaparición de empresas, mientras que la caída registrada en marzo de este año constituye la más pronunciada desde que comenzó la actual secuencia de contracción. El fenómeno afecta exclusivamente al sector privado formal y no contempla al empleo público, organismos internacionales ni al servicio doméstico.
El informe muestra que prácticamente todo el país se encuentra atravesado por esta dinámica. Veintitrés de las veinticuatro provincias registraron caídas en la cantidad de empresas empleadoras, mientras que Neuquén fue la única jurisdicción que logró exhibir un crecimiento, con un incremento marginal del 0,1%, equivalente a doce firmas adicionales.
En el caso de La Rioja, el retroceso fue significativamente superior al promedio nacional. La caída del 10,7% posicionó a la provincia como la más perjudicada del país en términos relativos, reflejando las dificultades que enfrentan los sectores productivos y comerciales en un contexto económico caracterizado por la desaceleración de la actividad y la reducción del consumo interno.
La situación adquiere mayor relevancia al analizar el comportamiento de sectores específicos. La industria manufacturera encabezó las pérdidas relativas con una baja del 4,5%, equivalente a 2.167 empresas menos en todo el país. El comercio, por su parte, registró una disminución del 3,5%, con la desaparición de 5.145 firmas en comparación con marzo de 2025, consolidándose como uno de los sectores más golpeados por la retracción económica.
En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires fue la jurisdicción que más empresas perdió durante el último año, con 4.311 firmas menos. Le siguieron Córdoba, con una caída de 2.187 empresas, y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 1.539 establecimientos menos. Sin embargo, al medir el impacto proporcional, La Rioja aparece como la provincia con el mayor deterioro relativo del país.
El estudio también amplió la comparación hacia el inicio de la gestión del presidente Javier Milei. Según el informe, entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 desaparecieron 26.213 empresas empleadoras en Argentina, lo que representa una reducción acumulada del 5,2%. Los datos reflejan la magnitud del ajuste económico y las consecuencias que tuvo sobre el tejido empresarial formal.
La construcción aparece como la actividad más afectada desde el cambio de gobierno, con una caída acumulada del 9,5% en la cantidad de empresas. El sector se vio impactado por la paralización de la obra pública y por la retracción de la inversión privada, factores que derivaron en una fuerte reducción de la actividad y del empleo en diferentes regiones del país.
En el caso riojano, la contracción empresarial se produce además en un escenario marcado por las disputas financieras entre la provincia y la Nación, la disminución de las transferencias discrecionales y una economía local fuertemente dependiente del gasto público y del consumo interno. Analistas económicos advierten que la desaparición de empresas implica no solo una reducción de la actividad productiva, sino también una menor capacidad de generación de empleo y un deterioro en las perspectivas de crecimiento.
La continuidad de esta tendencia constituye uno de los principales desafíos para las economías regionales. La pérdida sostenida de empresas privadas refleja las dificultades para sostener la actividad en un contexto de ajuste, caída del mercado interno y elevados costos operativos. Mientras el Gobierno nacional sostiene su estrategia de equilibrio fiscal y reducción del gasto, distintos sectores productivos advierten sobre la necesidad de implementar políticas que permitan preservar el entramado empresarial y evitar un mayor deterioro del empleo formal en las provincias.





